El trastorno bipolar es una depresión que se caracteriza por presentar emociones o estados de ánimo muy variables, desde momentos maniacos a momentos depresivos, presentando alternancia de depresión y manía, de manera recurrente y luego desaparecer espontáneamente. El trastorno bipolar aparece alrededor de los 25 años de edad, afecta por igual a hombres y mujeres y rara vez se ve en niños. La incidencia es mayor en los parientes de las personas que padecen trastorno bipolar y depresión. El trastorno bipolar o maníaco-depresivo es poco frecuente, se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo; de un ánimo elevado o eufórico (manía) a fases de ánimo bajo (depresión), de manera dramática y rápida (muy a menudo gradual). Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta la manera de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación a los otros. Puede llevar a que la persona se meta en graves problemas y en situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase maníaca en individuo puede sentirse feliz o eufórico, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios descabelladas, e involucrarse en aventuras o fantasías románticas. Si la manía se deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado sicótico (el paciente pierde temporalmente la razón). Algunas de las características de los pacientes con trastorno bipolar: son personas con dificultad para distinguir entre la izquierda y la derecha, que tienen capacidad para mantenerse despiertos durante largo tiempo y, debido a su energía extra y predisposición, tienden a pensar que son superiores a los demás, entre otras
Los síntomas del trastorno bipolar se dividen en dos fases, una fase depresiva y otra fase maniaca, que pueden ocurrir simultáneamente o en sucesión rápida (fase mixta). Durante la fase depresiva el paciente presenta varios (a veces todos; muy raramente) de los síntomas enumerados en párrafos anteriores. En la fase maníaca se presentan otro tipo de síntomas: Exaltación del estado de ánimo (euforia anormal); Aumento de las actividades orientadas hacia metas; Ideas fugaces o pensamiento acelerado (ideas de grandeza); Irritabilidad inusual; Autoestima alta; Menor necesidad de dormir; Agitación; Logorrea (hablar más de lo usual o tener la necesidad de continuar hablando); Incremento en la actividad involuntaria (es decir, caminar de un lado a otro, torcer las manos); Inquietud excesiva; energía excesivamente incrementada; Aumento involuntario del peso; Bajo control del temperamento; falta de juicio; Patrón de comportamiento de irresponsabilidad extrema; Aumento en la actividad dirigida al plano social o sexual; Compromiso excesivo y dañino en actividades placenteras o sociales que tienen un gran potencial de producir consecuencias dolorosas (andar en juergas, tener múltiples compañeros sexuales, consumir alcohol y otras drogas); Creencias falsas (delirios); y Alucinaciones